Radiografía de la blogsfera 2011

Hace unos días se publicó la infografía que se puede ver a la derecha (pinchar para ver en grande) en la que se muestran algunos datos del estado actual de la blogsfera en este año 2011.

Los datos están extraídos de Technorati y de Blogpulse, y muestran cómo hemos pasado de 3 millones de blogs en 2004 a 164 millones actualmente. A la vista de estos datos la famosa frase de «los blogs han muerto» que se escucha cada cierto tiempo en internet no parece tener demasiado sentido.

Según los datos mostrados en la infografía el retrato robot del bloguero medio es hombre, estadounidense (posiblemente de California) y entre 25 y 44 años. Lleva alrededor de 4 años publicando en su blog y lo hace por hobby. Posiblemente publica no más de 1 o dos entradas por semana, lo cual le supone un par de horas de trabajo semanales, y recibe menos de 1000 visitas únicas al mes.

Resulta llamativo que un 11% de los blogs son la principal fuente de ingresos para sus creadores. Esos ingresos vienen principalmente de publicidad o entradas patrocinadas. Además, mientras que un 27% de los blogueros declaran que trabajan a tiempo completo en su blog, tan solo el 6% le dedican más de 20 horas semanales.

Los datos todavía son provisionales y a la vista de los datos hay que cogerlos con pinzas. Está por ver cuánto se parecen a los definitivos que publicará Technorati previsiblemente dentro de poco tiempo, aunque en líneas generales son muy parecidos a los de 2010.

(Vía Mangas Verdes)

 

Música para sordos

Imagina que estás viendo una película de terror.

No hay diálogo, sólo una música inquietante mientras el asesino se acerca sigilosamente por la espalda a su víctima.

Tienes el sonido apagado, así que no oyes la música.

Los subtítulos ponen: «Música de terror sonando».

No impresiona demasiado, ¿verdad?

Situaciones como esta dieron la idea a un equipo de investigación de la Universidad Ryerson de Canadá para desarrollar una silla que permita  sentir la música por medio de vibraciones a las personas sordas (y también a las no sordas).

Seguramente todos hemos experimentado alguna vez cómo al acercar las manos a un altavoz podemos sentir perfectamente su vibración. El problema con esto es que normalmente sentimos sólo la vibración de las frecuencias bajas, que enmascaran a las altas. La silla que han desarrollado tiene esto en cuenta, y presenta las distintas frecuencias en distintas partes del cuerpo, para que puedan ser sentidas todas ellas por igual, al igual que hace nuestro oído en la cóclea.

La silla, que han llamado Emoti-Chair, tiene no obstante un gran problema: es muy ruidosa, ya que las vibraciones en la espalda se generan con altavoces de baja calidad.

La experiencia se completa añadiendo información visual a la táctil. Cuando un músico interpreta una pieza, sus gestos y movimientos también nos transmiten información sobre lo que está tocando. Así, por ejemplo, si está interpretando un pasaje melancólico, sus movimientos también serán melancólicos.

(Imagen: psych.ryerson.ca)

Escuchar a Mozart no nos hace más listos

Todos aquellos que estuviesen escuchando a Mozart a todas horas con la esperanza de ver incrementada su inteligencia ya pueden dejar de hacerlo.

Un estudio de la Universidad de Viena ha confirmado lo que muchos ya sospechábamos: que la música de Mozart no nos hace más listos. Esa idea se generó a raíz de un controvertido estudio publicado por la Universidad de California, en el que se concluía que la gente que escuchaba a Mozart desarrollaba una mejor visión espacial.

Con todo, escuchar a Mozart sigue siendo muy recomendable, aunque no nos haga más listos.

(Vía AlphaGalileo)

In memoriam: Fritz Sennheiser

El pasado lunes fallecía, pocos días después de haber cumplido 98 años, Fritz Sennheiser.

Nacido en 1912, fundó la compañía que lleva su nombre en 1945, junto con 7 ingenieros que empezaron trabajando en un laboratorio abandonado de la Universidad de Hanover. Hoy en día en la empresa trabajan más de 2000 personas, con fábricas en varios países y cuyos productos se comercializan en todo el mundo.

En todo este tiempo nos han aportado avances como el micrófono de interferencia, la transmisión del sonido por infrarojos, y mejoras en la tecnología inalámbrica multicanal.

(Fuente: Sennheiser)

¡Cállate que no te oigo!

Un estudio de la Universidad del Sur de California demuestra que las películas mudas generan patrones de sonido en nuestro cerebro. Cuando vemos una película sin sonido, nuestro cerebro intenta rellenar la banda sonora que falta, basándose en las imágenes que aparecen en la pantalla, que son responsables de generar los recuerdos necesarios.

El experimento se realizó haciendo una resonancia magnética a los voluntarios mientras se les proyectaba una película sin sonido. Los trozos de video incluían escenas que implicaban claramente un sonido: un ladrido de un perro, un instrumento musical, monedas cayendo al suelo, etc. Eso sí, todos en silencio.

Los resultados de los escáneres mostraron que el cortex auditivo permanecía activo. Es decir, los estímulos visuales por sí solos eran capaces de activar las partes del cerebro que procesan los sonidos. Lo más curioso de los resultados es que se observó que la actividad cerebral variaba según el tipo de sonido (un animal, un instrumento musical o un objeto).

¿Cómo podemos distinguir la diferencia entre un sonido real y uno que está siendo generado por nuestro cerebro? Los sonidos que se generan en el cerebro no son tan «claros» como los sonidos reales, lo que hace que seamos capaces de distinguirlos. Este trabajo podría, al parecer, arrojar algo de luz sobre el tema de las alucinaciones, ya sean visuales o auditivas, en las que la gente piensa que están escuchando sonidos reales cuando en realidad están siendo generados por el cerebro.

(Vía guardian.co.uk)

Asesinatos «a mi manera»

Al parecer en Filipinas se han producido en la última década al menos doce asesinatos relacionados con malas intrepretaciones de la canción «My way» de Frank Sinatra en los karaokes. Esto ha hecho que se generen todo tipo de leyendas urbanas alrededor del tema, que culpan a la letra del tema, demasiado arrogante en eso de «A mi manera». Para curarse en salud y evitarse problemas, muchos karaokes han decidido retirar esta canción de sus repertorios. En Filipinas, un país con un elevado nivel de violencia en la calle, la cultura del karaoke está muy extendida, formando parte de la vida social cotidiana de mucha gente, por lo que este hecho parece que simplemente es un reflejo de la sociedad en sí misma.

(Fuente: New York Times)

También oímos con los dedos

Al parecer, según un estudio de la Universidad British Columbia, no sólo oímos con nuestros oídos, sino que utilizamos todo el cuerpo para procesar la voz.

En el estudio, publicado en la revista Nature el pasado mes de Noviembre, se ha demostrado que si se dirigen soplos de aire a la piel de una persona, es posible interferir con la percepción de sonidos hablados. Por ejemplo, los oyentes británicos, utilizan la aspiración de aire para distinguir sonidos como ‘pa’ o ‘ta’ de otros sonidos no aspirados como ‘ba’ ó ‘da’.

Así, se ha observado que cuando el sonido se presenta junto con pequeños soplos de ruido, los sujetos tienden a percibir como aspirados sonidos que no lo son. Se trata de un efecto similar al que ocurre cuando gracias a poder leer los labios de una persona hablando somos capaces de entender mejor lo que está diciendo.

El siguiente video muestra una conferencia impartida por la percusionista Evelyn Glennie, quien perdió casi todo su oído a los 12 años. En ella muestra como, a pesar de su pérdida auditiva, es capaz de «sentir» el sonido, e incluso de interpretar música de una forma magistral.

(Vía ScienceDaily)

Música bajo mínimos

Cada vez más grabaciones se realizan en estudios caseros que no disponen de equipos de calidad, de salas preparadas acústicamente para la grabación, o de buenos micrófonos. Todo esto hace que la calidad técnica de las grabaciones sea menor, siendo necesario recurrir a muchas horas de edición para intentar disimularlo, además de ver muy reducido el margen de maniobra a la hora de realizar la mezcla.

Yo no pretendo entrar aquí en si la culpa de todo esto la tiene la industria, la piratería (si no se vende no se gasta, eso es así de claro), el público (que cada vez es menos exigente en cuanto a la calidad, sobre todo si la música se va a escuchar en un mp3 mientras vas en el autobús) o lo que sea. Personalmente creo que es que es una lástima que cada vez haya más técnicos de sonido que tengan problemas para vivir de su trabajo, y que cada vez estemos más cerca de volver al amateurismo. Tendemos a olvidar hasta qué punto el trabajo que desarrollan estos profesionales es importante, y cómo un músico mediocre se puede convertir en un buen músico si se pone en manos de un buen ingeniero de sonido.

(Noticia completa: Público.es)

Un espectador denuncia a un músico de jazz por no tocar jazz

Increíble pero cierto. El suceso tuvo lugar durante el V Festival de Jazz de Sigüenza. Durante el concierto que ofrecía el músico Larry Ochs, la Guardia Civil irrumpió en el escenario ya que un espectador denunciaba que la música que estaba interpretando no era Jazz, sino música contemporánea, género que el denunciante alegaba tener «contraindicado psicológicamente» por prescripción médica.

Por si todo esto fuera poco, al parecer uno de los agentes decidió ejercer de «perito musical», constatando que efectivamente la música no era jazz. Al final tuvo que intervenir hasta el Alcalde, que no pudo evitar que el músico viviese una de las noches más extrañas de su vida. «Yo creía haberlo visto todo, pero es obvio que estaba equivocado», dijo éste al final.

Para que cada cual juzgue por sí mismo, dejo aquí un video de una actuación de Larry Ochs:

(Fuente: El País)