Julio Verne en Santiago de Compostela

Esta es una de esas historias mezcla de realidad y ficción a las que no me puedo resistir, y si además mezcla a un escritor como Julio Verne con Santiago de Compostela, mi ciudad natal, menos aún.

Pues bien, resulta que los organizadores de L’Extraordinaire Uchronie, un encuentro “steampunk, retrofuturista y neovictoriano” que se celebró en Santiago de Compostela el pasado 7 de mayo, afirman que Julio Verne podría haber visitado esta ciudad en 1884. Y como la definición de ucronía no es otra que una reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos, pues a ello que se han lanzado.

Sabemos que Julio Verne visitó por primera vez Galicia en 1878, cuando durante un viaje en su barco Saint Michel se refugió en el puerto de Vigo de un temporal. Esto no deja de tener su gracia, ya que así pudo conocer in situ la ría de Vigo que había descrito diez años antes en su novela “20.000 leguas de viaje submarino”. De esta visita, que apenas duró un día, existen crónicas en los periódicos de la época, ya que se ofreció una recepción en la ciudad en honor del escritor francés, que ya entonces disfrutaba de gran fama. Seis años después, en 1884, Verne volvió a Vigo para realizar reparaciones en su barco en los talleres del inventor Sanjurjo Badía. Esta vez su estancia duró toda una semana, y es la que permite desarrollar la leyenda.

La primera suposición es que durante este segundo viaje, Julio Verne aprovechó para realizar una breve visita a Santiago de Compostela, donde conoció a Manuel López Navalón, quien era en aquella época el director del Colegio Regional de Sordomudos y Ciegos del distrito de Santiago de Compostela. Navalón era además inventor de numerosos aparatos de ayuda para los ciegos, entre los que se encuentra el astronógrafo, que permitía ofrecer información en Braille y explicar a los invidentes la duración de los días y estaciones. Este encuentro no resulta descabellado, ya que además de compartir un gran interés por el estudio de la ceguera, sí que existe una breve reseña del mismo muchos años después, en un periódico de 1940. Además es bien sabido que Verne era un viajero incansable, y estaba bien al tanto de la actualidad política y científica de Europa.

Navalón y Verne volvieron a coincidir en 1900 en la Exposición Universal de París. Fue aquí cuando parece ser que Verne entregó a Navalón una copia del manuscrito de su novela “El soberbio Orinoco”, cuya primera edición en español, y esto también está probado, se imprimió precisamente en Santiago de Compostela, en la imprenta El porvenir, actual imprenta Paredes, en lugar de en Barcelona como era habitual.

Este mismo año es cuando Verne podría haber escrito un relato, que regaló a su amigo Navalón, de cómo se imaginaba la ciudad de Santiago en el año 2011. En este relato apócrifo, que lleva por título “La extraordinaria ciudad de las estrellas” (no debemos olvidar que el nombre de Compostela se atribuye muchas veces al término campus stellae, campo de estrellas), se describe una ciudad rodeada de una “vasta extensión de terreno verde dedicado al cultivo agrícola o silvícola” y en la que “la comunicación con el centro espiritual se hacía mediante un sistema radial de canales de porte acristalados”.

El relato completo, perdido, cómo no, hasta ahora en los archivos de la imprenta Paredes, se puede leer en esta página.

Da igual si las cosas sucedieron así, basta con que podrían haberlo hecho, y eso es más que suficiente para justificar el juego.

(Vía Microsiervos)

¿Qué pasa si metes un iPhone dentro de una guitarra?

Acabo de encontrar este curioso video en el que se puede ver qué sucede si grabamos con la cámara del iPhone las cuerdas de una guitarra:

Sorprendente, ¿verdad?. ¿Es así como vibran realmente las cuerdas de una guitarra? Pues no. Lo que vemos no es más que un efecto óptico debido a la forma que tiene la cámara del iPhone (y muchas otras basadas en sensores CMOS) de capturar la imagen. Este método, conocido como Rolling Shutter,  lo que hace es no capturar todos los pixels de la imagen al mismo tiempo, sino que se hace por franjas bien verticales u horizontales. En esta página se puede encontrar una excelente descripción del efecto. Esta pequeña diferencia de microsegundos en la captura de las distintas partes de la imagen no tiene ninguna relevancia en la mayor parte de los casos, pero sí que afecta cuando se intentan capturar motivos que se mueven muy rápido, como las cuerdas de la guitarra, las aspas de la hélice de un avión, etc.

Este video muestra de forma muy clara qué es lo que sucede en realidad para otro caso parecido: las hélices de un avión.

Si se quiere ver el movimiento real de la cuerda de una guitarra es necesario recurrir a técnicas de grabación de alta velocidad, en las que se graba un número muy elevado de imágenes por segundo (típicamente 1000, aunque en algunos casos se puede llegar a 10000 o más) y luego se reproducen a velocidad normal. En el siguiente video se puede ver un ejemplo en el que se observa cómo vibran las cuerdas cuando se tocan al aire (sin pisar ningún traste). La amplitud máxima de la oscilación se obtiene justo a la mitad de la longitud de la cuerda, que en este caso coincide con el traste 12.

Airpiano

Hoy toca ración de instrumentos raros, en concreto un nuevo instrumento que sus inventores han dado en llamar Airpiano.

El parecido con un piano se queda en el nombre, y yo diría que está más cerca de un Theremin que de otra cosa. En realidad el Airpiano en sí no produce ningún sonido, sino que se trata de un controlador MIDI, que envía mensajes a un ordenador que es el encargado de interpretarlos y generar los sonidos correspondientes.

Bueno, pues ya sabes, si te sobran 1000€ aquí tienes un nuevo juguete con el que pasar el rato.

A continuación, un video para poder apreciar cómo funciona:

La calculadora que salvó la vida de su inventor

Hace poco leí el libro “Pattern Recognition” de William Gibson, que en español se tradujo de forma inexplicable como “Mundo espejo”. El libro narra la historia de Cayce Pollard, una consultora con una sensibilidad especial para las imágenes corporativas. Cayce es contratada para investigar unos vídeos que alguien sube de forma anónima a la red en torno a los cuales se ha generado toda un fenómeno de culto. La novela habla de la necesidad que tenemos las personas de encontrar patrones de significado, y el riesgo que tiene el encontrar patrones en datos sin ningún sentido. La verdad es que es uno de los libros que más me ha gustado en los últimos años, por lo que recomiendo su lectura a todo el mundo.

A lo que vamos. En un momento dado, uno de los personajes del libro menciona la calculadora Curta, y se habla del mercado de coleccionistas que hay alrededor. Hasta ese momento nunca había oído esa palabra, así que inmediatamente busqué en la red si esa calculadora existe de verdad y en qué consiste, ya que me encantan este tipo de aparatos “retro-tecnológicos”.

Pues bien, sí que existe, y fue creada por Curt Herzstark, un austriaco que trabajaba como técnico en la empresa de su padre. En 1938, a la edad de 36 años, patentó la idea de una calculadora mecánica capaz de sumar, restar, multiplicar y dividir, pero Hitler se interpuso en su camino. La invasión alemana de Austria hizo que le fuese imposible empezar a producirla ya que su fábrica fue confiscada y dedicada la fabricación de instrumentos para el ejército.

En 1943, Curt fue detenido y trasladado a una prisión en Praga acusado de ayudar a los judíos. Poco después fue trasladado al campo de concentración de Buchenwald, lo que él mismo califica como “tener suerte”, dadas las condiciones de vida en la prisión anterior. De hecho, durante todo este periodo de tiempo su salud sufre un importante deterioro. La suerte cambió cuando se enteró de que el comandante del campo conocía el trabajo que había venido realizando con calculadoras, y le permitió seguir trabajando en su idea en un campo cercano más grande y con mejores condiciones de vida. El trato era que cuando tuviera la calculadora fabricada se la regalaría a Hitler para celebrar que habían ganado la guerra. Obviamente esto nunca se produjo, pero este hecho posiblemente salvó la vida de Curt Herzstark.

En 1945, tras haber sido liberado por los americanos, produjo los primeros prototipos de la calculadora, pero no fue hasta 1948 cuando se empezó a producir de forma industrial. Esta historia también es curiosa, ya que inicialmente la calculadora se iba a producir en Austria, pero el príncipe de Liechtenstein le ofreció construir su fábrica en su país, y así fue como se fundó la empresa Contina AG.

Se fabricaron dos modelos distintos de la calculadora Curta: el modelo I con 8x6x11 posiciones (8 dígitos de entrada, 6 para el contador de revolución y 11 para la salida), y el modelo II en 1954 con 11x8x15 posiciones. Hasta 1972, año en que se dejaron de fabricar, se produjeron unas 80.000 curtas modelo I y 60.000 modelo II.

Con un curioso parecido a un molinillo de pimienta, esta calculadora es considerada como una maravilla de la mecánica. No solo es capaz de realizar las cuatro operaciones aritméticas básicas, sino que es compacta (cabe en una sola mano) y puede proporcionar hasta 15 dígitos de precisión. Además es sencillo deshacer un error y no se puede borrar todo por error, ya que un anillo de protección lo impide.

Una curiosidad: el método utilizado para conseguir restar dos números, es el del complemento a 9. ¿Cómo funciona esto? Imaginemos que queremos restar 324.546 y 2.017. Lo que tenemos que hacer es calcular el complemento a 9 de 002.017, que no es más que restar 9 a cada uno de sus dígitos: 997.982. Ahora, hay que sumar los dos números: 324.546 + 997.982, y el resultado es 1.322.528. Para obtener el resultado final basta con eliminar el dígito de mayor orden (1) y sumar uno al resultado: 322.529. Y todo esto sin que el usuario tenga que saber qué es un complemento a 9 ni se dé cuenta de nada. El truco está en utilizar un juego doble de dientes en el tambor de la calculadora, uno para las sumas y otro para las restas. Las multiplicaciones y divisiones se hacen sencillamente repitiendo sumas y restas tantas veces como sea necesario, pero con un mecanismo de pasos que hace que las multiplicaciones de números grandes no lleven más de 10 ó 12 giros.

La verdad es que me encantaría tener un cacharro de estos, pero viendo que en ebay se cotizan a unos 900 euros me temo que me tendré que quedar con las ganas…

Más información: The CURTA Calculator Page

¿Podemos predecir el futuro?

Más de uno podrá pensar, a la vista del título de la entrada, que me he vuelto loco. Pues no, al menos no tanto. Y tampoco es que haya tenido ninguna revelación que me haya hecho empezar a creer en la posibilidad de adivinar el futuro. La entrada viene al caso de este artículo, que se publicará en breve en la revista Journal of Personality and Social Psychology, en el que supuestamente, y según su autor, se demuestra cómo eventos futuros pueden influir en nuestras respuestas presentes.

Lo interesante de los experimentos realizados, es que fueron diseñados siguiendo procedimientos estándar utilizados en psicología. La única diferencia es que se realizaron invirtiendo el orden cronológico normal de los acontecimientos.

Por ejemplo, un experimento clásico consiste en mostrar a un sujeto una imagen y pedirle que la categorice como agradable o desagradable. En muchos experimentos se ha demostrado que si justo antes de mostrar la imagen se muestra al sujeto de forma muy rápida la palabra “agradable” o “desagradable”, sin dar tiempo a que la vea de forma consciente, el tiempo de reacción del sujeto (el tiempo que tarda en tomar la decisión) cambia. Así, si ponemos la palabra “agradable” y la imagen efectivamente lo es, el tiempo de reacción será más corto de lo normal, mientras que si ponemos la palabra “agradable” antes de una imagen desagradable dicho tiempo será más largo del habitual.

El experimento realizado en este estudio da la vuelta a esto, y lo que hace es mostrar la imagen, esperar a que el sujeto tome una decisión y luego mostrarle de forma aleatoria la palabra “agradable” o “desagradable”. Al parecer, según los resultados mostrados en el artículo, el tiempo de reacción del sujeto fue menor cuando el texto mostrado era consistente con el contenido de la imagen, a pesar de que dicho texto se le mostraba después de haber tomado la decisión.

En otro de los experimentos realizados, se les decía a los participantes que iba a aparecer una imagen erótica en la pantalla, en una de dos posibles posiciones. El participante debía adivinar en qué posición iba a aparecer dicha imagen. El resultado final es que los participantes acertaban un 53,1% de las veces, un valor muy poco por encima del 50% pero que aún así es estadísticamente significativo como para no poder considerarse casualidad.

Lo más sorprendente es que el artículo ha conseguido pasar a través de todo el proceso de revisión por pares, el cual ha sido incapaz de encontrar fallos de base o de método aunque tampoco nos engañemos, eso no garantiza que esté libre de errores. La revista publicará previsiblemente antes de año el artículo junto con un editorial escéptico en el que se anime a los lectores a intentar replicar los resultados. Por lo visto ya ha habido algún intento de hacerlo, aunque por el momento sin éxito.

Cuando leí esta noticia, me recordó, de algún modo, al experimento de la doble rendija de la física cuántica, en el que se observa que los electrones actúan de forma distinta cuando son observados. El siguiente video lo explica de forma muy sencilla:

Hace unos años se modificó este experimento, y se observó que el comportamiento era el mismo incluso si la observación se producía a posteriori. Es decir, es como si las partículas actuasen sabiendo que luego iban a ser observadas.

Personalmente me resulta muy complicado creer en temas como la precognición o la premonición, y si bien es cierto que es necesario ser escéptico a la hora de aceptar los resultados sin antes probarlos, no menos importante es evitar cualquier tipo de prejuicio que nos incite a rechazarlos de forma injustificada. Quizás una cosa es que percibamos el tiempo de forma lineal y otra que lo sea, no lo sé.

El método científico exige que se garantice la reproducidibilidad y la falsabilidad de un experimento. Es necesario por tanto esperar a que alguien consiga o bien reproducir los resultados de este estudio, o refutarlo definitivamente. En el caso de que se consiga confirmar, entonces toca intentar explicarlo.

Como mínimo, el artículo ha levantado una buena polvareda, y tiene garantizado recibir un buen número de citas, ya sean buenas o malas. Eso, el tiempo lo dirá.

(Fuente: New Scientist)

Una escultura de viento

El artista británico Luke Jerram, en colaboración con un grupo de investigadores de la Universidad de Salford dirigidos por Ian Drumm, ha creado una escultura que canta con el viento.

La escultura, de 10 metros de diámetro, bautizada como Aeolus en honor del Dios griego del viento, fue creada por el artista Luke Jerram. Está compuesta de más de 300 tubos diseñados para vibrar a distintas frecuencias, de forma que el sonido cambia dependiendo de la dirección y fuerza con la que sople el viento.

La localización final de la escultura todavía está por decidir.

(Fuente: lukejerram.com)

¿Por qué se nos taponan los oídos?

Seguro que todos hemos tenido alguna vez la incómoda sensación de tener los “oídos taponados”, por ejemplo cuando viajamos en avión. La culpable de este efecto es la diferencia de presión entre la parte interna y externa del oído. Si nos fijamos en la figura, el tímpano es una membrana que por una parte está en contacto con el exterior a través del canal auditivo, y por la otra da a la cavidad del oído medio, que a su vez se comunica con la nariz a través de la Trompa de Eustaquio.

Cuando la presión del exterior es menor que la del interior del oído, el aire del interior “empuja” y curva el tímpano hacia afuera. Esto hace que el tímpano, al estar estirado, sea menos sensible a las vibraciones, lo que nos produce la sensación de taponamiento. ¿Cómo se puede solucionar esto? Pues aquí entra en juego la trompa de Eustaquio, que al abrirse, deja entrar aire al oído, y permite que se igualen las presiones en el interior y exterior, lo que permite que el tímpano vuelva a su posición original. Esto se puede forzar con movimientos como el bostezo, el tragar o la maniobra de Valsalva.

Este fenómeno también explica porqué se suele recomendar que ante una explosión abramos la boca. Si no lo hacemos, el aumento de presión producido por la explosión podría ser excesivo y causar una rotura de tímpano. Al abrir la boca permitimos que ambas presiones (externa e interna) se igualen, y así no se dañe el tímpano.

(Vía CienciaOnline)

Una ilusión auditiva

El otro día publiqué en mi blog personal una entrada sobre una ilusión óptica que me llamó especialmente la atención. Pues bien, al igual que existen las ilusiones ópticas, también existen las ilusiones auditivas, aunque suelen ser menos conocidas.

Un ejemplo de este tipo de ilusiones es la conocida como la ilusión de las octavas, descubierta por Diana Deutsch en 1973 y que a mí me dejó con la boca abierta la primera vez que la escuché.

A continuación tenemos un archivo de sonido en el que se pueden oír dos notas tocadas por un piano de forma alternada: una grave y otra más aguda. Escucha el sonido utilizando unos cascos, ya que de otra manera no se puede percibir el efecto:

[audio http://enriquealexandre.es/wp-content/uploads/2009/12/Octave_Illusion.mp3]

¿En que oído escuchas cada nota?

Muy bien, ahora dale la vuelta a los cascos (sí, pon el que tenías en la oreja izquierda a la derecha y viceversa), y vuelve a escucharlo.

¿Y ahora? ¿En que oído escuchas cada nota?

Curiosamente, al cambiar la posición de los cascos la mayor parte de la gente no nota diferencia alguna, y sigue escuchando los sonidos exactamente igual que antes, sin que cambie el oído en el que escucha cada uno de ellos. De hecho, al parecer los diestros tienden a escuchar la nota más aguda a la derecha, y los zurdos al revés.

Sin embargo, en realidad, el archivo que estamos escuchando contiene las dos notas en los dos oídos, aunque alternadas, es decir, cuando suena la nota grave en el canal izquierdo, suena la aguda en el derecho, y viceversa, tal y como se puede ver en la figura:

EfectoOctava(Si no te lo crees puedes comprobarlo escuchando el sonido de uno sólo de los canales, apartando el otro auricular de la oreja. Escucharás perfectamente las dos notas, sonando de forma alternada.)

La justificación de este fenómeno ha generado mucha controversia entre los investigadores, que a lo largo del tiempo han ido proponiendo distintas teorías para justificarlo. La explicación más extendida, y quizás la más fácil de entender, se basa en suponer que el cerebro utiliza mecanismos independientes para detectar qué nota estamos escuchando y de dónde viene (algo que se conoce como modelo de doble canal). A la hora de determinar qué nota estamos escuchando, el cerebro se fija sólo en el sonido existente en uno de los dos oídos, que llamaremos dominante, mientras que el otro es ignorado. En cambio, para determinar de dónde viene el sonido no existe tal dominio, sino que se tiene en cuenta el oído al que le llegue la señal con un tono más alto.

Para entenderlo mejor imaginemos que nuestro oído dominante es el derecho. Cuando tenemos la nota aguda en el canal derecho y la grave en el izquierdo, oiremos una nota aguda, ya que es la que tenemos en nuestro oído dominante, y además la localizaremos en el oído derecho, ya es ahí donde está la nota más aguda. Por el contrario, cuando suene la nota grave en el oído derecho y la aguda en el izquierdo, oiremos una nota grave, ya que es lo que está sonando en nuestro oído dominante (el derecho), pero la localizaremos en el oído izquierdo, ya que es en éste en el que está sonando la nota aguda.