Los MOOC, ¿el futuro de la educación?

8028605773_857fcd5548Si hay un tema del que se habla a todas horas en los últimos tiempos en el mundo universitario son los cursos online abiertos como los puestos de moda por Coursera, Udacity, Khan Academy o edX. Estoy hablando de los MOOC, acrónimo de Massive Open Online Courses. Muchas universidades han visto en este tipo de cursos una gran oportunidad para ganar estudiantes y promocionarse de cara al exterior. La Universidad en la que trabajo, y me consta que no es la única, ya está trabajando para ofrecer una colección de cursos en la plataforma Miriada X (una plataforma formada por universidades iberoamericanas). Pero… ¿es oro todo lo que reluce?

Personalmente todo lo que está sucediendo me recuerda en parte a lo que le pasó a la industria musical cuando empezaron a surgir las descargas por internet. Montar todo un modelo de negocio y una infraestructura sólida que permita un cambio de paradigma como el que el mercado demandaba no se hace de la noche a la mañana, y así unas pocas supieron interpretar bien la situación y adaptarse, pero muchas se quedaron atrás, temerosas de perder su hasta entonces privilegiada posición, otras se intentaron lanzar a su cuenta y riesgo (con más riesgo que cuenta), otras se agarraron al primer tren que pasaba sin saber a dónde iba, porque “había que estar”, etc. Con los MOOCs sucede algo parecido. Montar un curso online de estas características no se puede improvisar, ni lo puede hacer cualquiera. Requiere una cantidad de esfuerzo descomunal: planificar del curso, preparar los contenidos, grabar los vídeos, producir todo el material multimedia, etc.

Algunas universidades participantes en la plataforma Coursera han cuantificado el coste que les supone ofrecer un curso en unos 50.000 dólares, la mayor parte de los cuales se invierten en pagar la grabación y producción de los vídeos, y en pagar a profesores ayudantes que moderan los foros de discusión. ¿Estamos dispuestos a invertir en este modelo sin tener totalmente claras las posibles formas de recuperar la inversión? Aquí sobrevuela, como de costumbre en estos casos, el fantasma del “coste cero”. Hay que montar cursos, pero sin que suponga coste añadido para la Universidad. ¿Y mis clases presenciales? No, esas se mantienen como siempre. ¿Y la investigación? Eso por supuesto no cambia. ¿Se me va a tener en cuenta en mi curriculum? Bueno, hay que pensarlo, ya veremos cómo. Vamos, la misma historia de siempre. Si lo que pretendemos es reciclar nuestras viejas asignaturas y ponerles una etiqueta que diga MOOC porque está de moda, adelante, pero nos podemos preparar para la bofetada, porque va a ser de impresión.

Si queremos hacer la prueba, basta con inscribirse en media docena de estos cursos, y podremos darnos cuenta de que unos pocos son excepcionales, otros no tanto, aunque buenos, y otros no son más que colecciones de transparencias con un foro detrás y algún que otro vídeo sacado de YouTube. Si queremos entrar a competir en este mercado debemos ofrecer un producto lo suficientemente atractivo y competitivo. Con un número cada vez mayor de cursos ofertados, la gran amenaza es no ser capaces de destacar y atraer a un número suficiente de estudiantes.

Si pensamos ahora en las fortalezas de estos cursos, está claro que ofrecen a cualquier persona del mundo, esté donde esté, la posibilidad de asistir a cursos impartidos por profesores de las universidades más prestigiosas del mundo. Y además de forma gratuita. Yo mismo he seguido varios de estos cursos (algunos muy por encima, todo hay que decirlo), relacionados bien con mi actividad investigadora, o con las materias de las que imparto clase, para ver otras formas de enfocar los mismos contenidos, metodologías distintas, etc., o incluso por puro hobby. Y reconozco que algunos me han servido para mucho. Hace unos días, un columnista del New York Times decía, hablando de estos cursos, que “nada tiene mayor potencial para sacar a la gente de la pobreza – aportándoles una educación asequible para poder conseguir un trabajo o mejorar en el que tengan“. Está claro, pues, que su aparición ha supuesto un antes y un después en el mundo de la educación, y que, como poco, han servido de toque de atención a muchas Universidades, que han visto cómo su modelo de trabajo tradicional se puede ver amenazado por esta nueva forma de enseñar.

Si he hablado de las amenazas que se ciernen sobre estos cursos y de sus fortalezas también es necesario hablar de sus debilidades. Estamos hablando además de cursos donde la palabra “masivo” no esta ahí de casualidad. Los MOOC están diseñados para funcionar bien si el número de estudiantes es de miles; si no, el curso sencillamente no funciona. Y tener miles de estudiantes implica que la infraestructura y planificación necesarias para manejarlo todo es de vital importancia. Un ejemplo es el reciente fiasco del curso sobre creación de cursos online ofertado por Coursera, que se tuvo que suspender por las quejas de los estudiantes. Sus profesores plantearon utilizar hojas excel de Google Docs para crear los grupos, y la cantidad de alumnos (creo recordar que eran del orden de 40.000) sobrepasó la capacidad de Google Docs (que no permite que más de 50 personas editen un mismo documento) creando un caos absoluto.

Por otra parte, debemos tener en cuenta que este tipo de cursos asumen que los estudiantes que se inscriben tienen suficiente interés por aprender y unas buenas aptitudes para el aprendizaje autónomo. Todas las interacciones se realizan entre iguales, en foros donde las preguntas las responden los propios alumnos, y el profesor interviene sólo en contadas ocasiones, cuando es imprescindible. Para muchos estudiantes, que saben perfectamente lo que quieren y cómo lo quieren, estos cursos son una excelente opción. El problema es que para otros muchos, el modelo de los MOOC carece de un componente esencial en la enseñanza: la relación profesor-alumno. El profesor como mentor, o como guía del aprendizaje no tiene cabida aquí. Podemos echar un vistazo a los porcentajes de éxito de estos cursos (en torno al 10%) para darnos cuenta de hasta qué punto no son capaces de enganchar a todos los alumnos.

¿Y las oportunidades? Claramente la principal es el dinero. Sí, la mayor parte de los cursos son gratuitos, pero se trabaja mucho para ver la forma de obtener ingresos a partir de ellos. Una posibilidad que empiezan a aplicar algunas Universidades es ofrecer los cursos de forma gratuita a cambio de créditos. Si completas el curso y después te matriculas en la Universidad, se te reconoce un determinado número de créditos correspondientes a la materia del curso. Es algo así como una prueba gratuita del producto, y si te gusta, entonces te matriculas y pagas.

Otra oportunidad de negocio es la publicidad. Para cualquier empresa, el tener acceso a un grupo de miles de personas con un interés declarado en un tema concreto es una clarísima ocasión para intentar promocionar su producto.

El tiempo nos dirá cómo afectan los MOOC al modelo tradicional de Universidad, y si ambos sistemas son capaces de convivir y complementarse. Si no conocías los MOOC o nunca has probado a inscribirte en uno, te animo a que lo hagas y si quieres, a que compartas tus impresiones en los comentarios.

Imagen de cabecera: Enrique Alexandre
Poster MOOC: Flickr

Exámenes tipo test y estadística

Seguramente todos hemos tenido que hacer alguna vez en nuestra vida un examen tipo test, y con casi total seguridad alguno de ellos habrá sido de los temidos “que restan”. El caso más normal es un examen con 4 respuestas posibles, de las cuales sólo una es verdadera, y que descuenta 1/3 de punto por cada error que se cometa.

Pues bien, este valor no es aleatorio, y el hacer que los errores resten puntos tiene sentido, al menos desde el punto de vista del profesor. Otra cosa es que nos guste la idea, pero eso ya es otro cantar.

La idea de la que partimos es la siguiente: si el estudiante hace el test al azar, sin tener ni idea, debería sacar un cero.

Con esto en mente vamos a remangarnos y ponernos manos a la masa. Supongamos que tenemos un examen tipo test que consta de $$N$$ preguntas con $$M$$ respuestas posibles en cada pregunta, de las que sólo una es cierta. Que el estudiante haga el test al azar quiere decir que cualquiera de las $$M$$ respuestas posibles tiene la misma probabilidad de resultar elegida.

Supongamos ahora que por cada pregunta acertada sumamos un punto y que por cada pregunta fallada restamos $$x$$. Lo que tendremos es que para cada pregunta, la probabilidad de que acierte y sume un punto será $$\frac{1}{M}$$ y la probabilidad de que se equivoque y por tanto reste $$x$$ puntos será $$\frac{M-1}{M}$$.

Pues bien, con esto ya podemos calcular la esperanza matemática de la puntuación en una pregunta cualquiera, $$n_i$$, multiplicando las probabilidades de cada una de las cosas que pueden suceder por la puntuación que obtendríamos en ese caso:

$$!E[n_i] = \frac{1}{M} \cdot 1 + \frac{M-1}{M}\cdot (-x)$$

Si operamos un poco podemos dejar la expresión de la siguiente forma, algo más cómoda para trabajar:

$$!E[n_i] = \frac{1 – x \cdot (M-1)}{M}$$

Para calcular la calificación total del examen, lo que hacemos es sumar la puntuación obtenida en cada una de las ‘N’ preguntas, es decir:

$$!Nota = \frac{10}{N} \sum_{i=1}^{N} n_i$$

(El término $$10/N$$ sirve para normalizar la nota sobre 10 puntos independientemente del número de preguntas que haya en el test, aunque no afecta para nada al resultado de la demostración.)

La esperanza matemática es lineal, y por tanto podemos calcular la esperanza matemática de la nota final del examen como la suma de las esperanzas matemáticas de cada una de las notas individuales:

$$!E[Nota] =E \left [ \frac{10}{N} \sum_{i=1}^{N} n_i \right ] = \frac{10}{N} \sum_{i=1}^{N} E[n_i] $$

Sustituyendo el valor de $$E[n_i]$$ en la expresión anterior:

$$!E[Nota] = \frac{10}{N} \cdot \frac{N}{M} \cdot \left ( 1 – x \cdot \left (M-1 \right ) \right )$$

Si ahora recordamos nuestro objetivo inicial, que era que el estudiante obtenga un cero si realiza el test completamente al azar, no tememos más que igualar la expresión anterior a cero,

$$!E[Nota]=\frac{10}{N}\cdot\frac{N}{M} \cdot \left ( 1 – x \cdot \left (M-1 \right ) \right ) = 0$$

Por último sólo queda despejar el valor de x, con lo que se obtiene:

$$!x = \frac{1}{M-1}$$

Si pensamos ahora en el caso típico del que hablábamos al principio en el que había 4 respuestas posibles (M=4), podemos entender que cada error reste precisamente 1/3.

Si te toca hacer un examen de este tipo mi consejo es que en primer lugar te leas con mucha calma las preguntas y después contestes sólo a aquellas preguntas de las que estés seguro. Después, calcula la nota que sacarías sólo con esas respuestas, y valora cuántas de las otras preguntas, en las que tienes dudas, te puedes permitir responder sin asumir demasiados riesgos. Ten en cuenta que habrá preguntas en las que dudes sólo entre dos de las respuestas, por lo que en media por cada dos que contestes sacarás $$\frac{2}{3}$$ puntos.

NOTA: La idea para esta entrada ha surgido de esta noticia.

Imagen: Flickr

Música y pasión

Benjamin Zander es, además de director de orquesta, profesor y un comunicador fuera de serie. La charla del video trata, en principio, sobre el liderazgo. Un líder se caracteriza, según Zander, en que “no duda ni por un momento de la capacidad de la gente a la que lidera de realizar lo que sea que él esté soñando”. Y añade “mi trabajo [de director de orquesta] es despertar capacidades en otra gente”.

Un profesor, al igual que un director de orquesta, debe ser capaz de motivar y despertar las capacidades y las habilidades de sus estudiantes. Personalmente me cuesta ver a un profesor como un líder, salvo que entendamos un líder como un orientador (Diccionario de la RAE).

¿Y qué tiene que ver la música con todo esto? Pues bien, para explicar sus ideas, Zander hace uso de una herramienta que conoce a la perfección, y que le apasiona, como es la música clásica. Me encanta ver la facilidad con la que hace que un tema aparentemente complejo y técnico, como es el análisis de una pieza de música clásica, sea accesible a cualquiera. Esto es algo que a cualquier profesor le resultará muy conocido: ¿Cómo hago para que los conceptos que intento explicar, muchas veces abstractos y nada triviales, resulten accesibles y comprensibles a mis estudiantes? ¿Cómo puedo conseguir “llegar” mejor a ellos?

Lo que para el profesor resulta sencillo y evidente, la mayor parte de las veces no lo es para el alumno. Hay por tanto que ser capaz de ponerse al nivel de los estudiantes, para, a partir de ese punto, acompañarles durante todo el resto del proceso. De nada vale dominar una asignatura de principio a fin si luego no somos capaces de llegar a nuestros estudiantes. Estaremos, en todo caso, dando charlas técnicamente impecables, pero no dando clase.

Es por esto que valoro tanto la capacidad de Zander de ponerse al nivel de su público, hacerles entender por qué está cada nota donde está, y enseñarles a escuchar (no sólo a oír) y a sentir esta pieza de piano. Después de ver la charla dan ganas de salir de salir de casa a comprarse el disco.

Hablando de la pieza que interpreta, dice Zander que “para unir el Si con el Mi, tengo que dejar de pensar en cada una de las notas e intentar pensar en el largo camino que va desde el Si hasta el Mi”. Esto, que viene a querer decir “que los árboles no nos impidan ver el bosque”, es lo que debemos intentar que consigan nuestros alumnos. ¿Cómo saber si lo estamos consiguiendo? Para eso hay que ver la charla hasta el final.

Por cierto, la pieza que interpreta es el Preludio en Mi menor (Op. 28, No. 4) de Chopin.

WebQuests

Esta semana comenzaremos a trabajar con las WebQuest en las clases del Máster de Formación de Profesorado. Las WebQuest son una herramienta didáctica muy de moda en los últimos años, y consisten, en palabras de su creador Bernie Dodge, en una “actividad orientada a la investigación donde toda o casi toda la información que se utiliza procede de recursos de la Web”. Tienen la ventaja de que permiten trabajar competencias transversales como el manejo de información o la competencia TIC. Además presentan una estructura constructivista, en la que el estudiante debe transformar la información que encuentra y entenderla, y se enfrenta a la realización de una tarea del “mundo real”, con el componente de motivación que ello conlleva.

Las WebQuest se construyen alrededor de una tarea atractiva que motive al estudiante para hacer algo con la información, implicando procesos de pensamiento superior, y no limitándose a responder preguntas o copiar el contenido de la web. Para llegar a este resultado final, al estudiante se le deben proponer una serie de pasos o proceso a seguir así como unos cuantos recursos en los que podrá encontrar la información necesaria. Por último es importante describir la forma en la que se va a realizar la evaluación y exponer unas conclusiones que recojan todo lo aprendido y cierren completamente el círculo.

Originalmente además las WebQuest son actividades en grupo y por roles, aunque también se pueden diseñar para trabajo individual. Dentro de cada grupo cada estudiante adopta un rol predeterminado distinto al de sus compañeros, de forma que el trabajo se realiza de forma colaborativa.

En cuanto a cómo enfocar las clases en el Máster para explicar esta herramienta, la mejor opción que se me ocurrió es un tanto recursiva: crear una WebQuest en la que la tarea consista en aprender a crear WebQuests. Como herramienta para publicar la página web una alternativa muy cómoda es Google Sites, aunque por supuesto cualquier otro editor o servicio que permita crear una página Web nos serviría.

 

 

Razones para abrir un blog

En un interesante artículo, Steve Wheeler expone cuatro razones por las que cualquier profesor debería tener un blog. Voy a tomarme la libertad de exponer estas cuatro razones y comentarlas brevemente desde mi punto de vista.

  • La primera razón es que un blog ayuda a ordenar las ideas. Estoy de acuerdo en esto aunque con matices, ya que si bien el escribir una entrada en el blog implica un trabajo previo de preparación de los materiales, organización mental, estructuración del texto y múltiples revisiones y pequeñas correcciones, esto no es menos cierto en muchas otras actividades diarias que nada tienen que ver con el blog: preparar una clase, escribir un artículo científico, preparar una propuesta de proyecto, etc.
  • Una segunda razón es la potencial audiencia mundial que puede llegar a tener un blog, con lo que ello conlleva de influencia. No creo que necesariamente más visitas impliquen mayor éxito cuando hablamos de un blog académico, pero es cierto que es un blog es la mejor manera de difundir y popularizar nuestro trabajo y nuestras ideas.
  • El blog es una fantástica herramienta para el diálogo. Totalmente de acuerdo. El diálogo, la participación, es la base de prácticamente toda la Web hoy en día (lo que nos gusta llamar Web 2.0).
  • Por último, es fácil, rápido y barato. Cualquiera puede crear un blog, y con un poco de esfuerzo echarlo a andar y crear una pequeña comunidad alrededor de él. Totalmente de acuerdo. ¿Quieres crear un blog? En 5 minutos lo puedes tener listo y funcionando. Tan sólo te queda pensar sobre qué quieres escribir.

Por si estas cuatro razones fueran poco, me voy a permitir exponer alguna más que se me ha venido a la cabeza al reflexionar sobre el artículo:

  • El blog te permite obtener realimentación inmediata. Sé que esto va muy ligado a lo que decía antes sobre el diálogo, pero para mí tiene la suficiente importancia como para escribirlo aparte. En el momento en el que pulsas el botón “publicar”, tu artículo está ahí, disponible para quien lo quiera leer, y cualquiera puede refutar tus ideas, proponerte algún problema que no habías considerado o sencillamente reafirmarte en algo que ya sabías. a
  • El blog estimula la creatividad a la hora de expresar tus ideas. Cuando escribo alguna entrada en el blog le doy mil vueltas a cómo expresar lo que quiero decir, bien sea con palabras o con imágenes o incluso sonidos. El único límite a la hora de expresarse lo pone la imaginación de cada uno.
  • Escribiendo en el blog se aprende. El proceso de preparar una entrada en el blog normalmente te exige consultar otras páginas web, otros blogs, artículos, etc. Ese proceso de documentación lleva consigo un gran proceso de aprendizaje y también de maduración de lo aprendido, muy positivo para el profesor de cara a preparar y dominar cada uno de los temas de su asignatura.
  • El blog te ayuda a conocerte a ti mismo. Dicho así puede sonar pretencioso, pero escribir en el blog me ayuda a saber qué es lo que pienso. Muchas veces ocurre que, al ponerlas por escrito, algunas de nuestras ideas ya no nos resultan tan convincentes como cuando sólo sonaban en nuestra cabeza. Es entonces cuando la búsqueda de otras opiniones o puntos de vista alternativos nos ayudan a formar o reformar esa opinión y hacerla más sólida.
  • Es divertido. Posiblemente sea la razón más tonta pero no por ello menos importante. Disfruto escribiendo en el blog, preparando cada entrada, pensando en cómo orientarla, cómo hacerla atractiva para el que la lea.

Además de todo lo anterior, los estudiantes del máster de profesorado me han dado unas cuantas ideas más a través de sus respectivos blogs que me apetece recoger aunque sea muy brevemente:

  • Samanta dice que el blog permite que los alumnos participen y opinen dejando atrás la vergüenza que suelen tener al hacerlo en clase. Como comentábamos el otro día en clase, está claro que este tipo de tecnologías se acercan mucho más al lenguaje que la mayor parte de los estudiantes actuales dominan, aunque no debemos olvidar que el hablar en público es una competencia necesaria, y no debemos dejarla de lado.
  • Francisca habla de la facilidad para mantener los contenidos actualizados y vigentes de forma constante, algo que también destaca Beatriz, sobre todo en asignaturas tan cambiantes como Tecnología.
  • Samanta y Beatriz coinciden en otro tipo de ventajas, como la ecología, ya que no cabe duda de que se puede llegar a ahorrar mucho papel en determinados casos. No sé hasta qué punto esto puede llegar a ser significativo, pero no cabe duda de que podría serlo si nos lo proponemos.
  • Jessika le pone alguna pega al uso de los blogs, sobre todo la demanda de trabajo extra por parte del profesor, y la sensación de tener que estar disponible las 24 horas del día. Personalmente no creo que tenga por qué ser así, pero sí es cierto que puede llegar a serlo, y hay que ser consciente de ello y ser capaz de delimitar claramente el horario y la dedicación que le podemos asignar a este tipo de actividades.
  • Algo parecido le sucede a Mónica, que teme por lo fácil que puede resultar de “sabotear” por parte de un alumno rebelde. Más que un problema de la herramienta en sí, es una debilidad, de la que debemos ser conscientes y también para la que debemos tener las soluciones necesarias en caso de producirse.
  • En otro sentido, Andrés compara el uso de este tipo de técnicas con aquellas propuestas por Giner de los Ríos, padre de la Institución Libre de Enseñanza, que tenían como objetivo ampliar los límites del aula, bien sea realizando excursiones como entonces, o navegando por la red, como ahora.

Skype lanza una red social para profesores

Skype acaba de presentar el proyecto Skype in the classroom, una red social para que profesores y alumnos puedan conectar con colegas y clases de cualquier parte del mundo.

Actualmente hay unos 4000 profesores de todo el mundo que ya utilizan esta herramienta, y han empezado a integrar Skype en sus clases o a participar de forma conjunta en toda clase de proyectos.

La verdad es que una de las competencias que siempre se nos tiende a olvidar, en medio de las puramente técnicas, es la capacidad de comunicarse de una manera eficiente, crear sus propias opiniones y ser capaz de presentar información a los demás. Mediante el uso de herramientas como estas se puede intentar favorecer este tipo de habilidades así como el intercambio de diferentes culturas y formas de comunicación.

Además, como profesores, también podemos participar o solicitar participación en proyectos que estemos llevando a cabo, compartir recursos o ideas, etc.

Wikis, Google Docs y Dropbox

Estas semanas tocaba hablar de wikis en las clases del máster de profesorado de secundaria. Aunque inicialmente a todo el mundo se le va la cabeza a la wikipedia cuando se le pregunta qué es una wiki, pronto vimos que en realidad se trata de un sitio web cuyas páginas pueden ser editadas por varios usuarios desde su navegador, y que la wikipedia no es más que un caso particular de wiki.

Para jugar un poco con ellas utilizamos wikispaces, donde cualquiera puede crearse su propia wiki y experimentar con sus posibilidades y limitaciones. Aunque este año ya es complicado, el año que viene tengo la intención de utilizar una wiki para intentar desarrollar competencias transversales con otra asignatura del mismo máster. Ya lo iremos madurando y a ver qué sucede.

Bueno, a lo que vamos. En la discusión que tuvimos en clase, se planteó la wiki como una herramienta muy útil para el trabajo colaborativo entre alumnos. Si un grupo de estudiantes tiene que realizar un trabajo, por ejemplo, pueden utilizar la wiki como espacio común en el que ir editando, corrigiendo y completando el trabajo. Una ventaja adicional de las wikis es que permiten que el profesor vea cómo se ha ido desarrollando el trabajo, quién ha participado más, qué ha añadido (o borrado) cada uno, etc.

Durante el debate también salió otra aplicación: Google Docs u otras alternativas como OpenGoo. En este caso podemos ver que el uso de un documento compartido puede verse como una sola página de una wiki, en la que todos los usuarios pueden participar de forma simultánea, cada uno desde su ordenador. En este caso también es posible ver la “historia” del documento, aunque para mi gusto esta funcionalidad no es tan completa como en la wiki.

Por último salió una herramienta en la que yo no había pensado para esta aplicación, a pesar de ser usuario de la misma desde hace ya bastante tiempo: Dropbox. Para quien no lo conozca, dropbox es una especie de pendrive online, que te permite tener tus documentos sincronizados entre varios ordenadores, y siempre guardados “en la nube”. Además, con dropbox se pueden compartir archivos de cualquier tipo con otros usuarios, de forma que se permite el trabajo colaborativo entre varias personas. Igual que las anteriores, es posible ver un historial de las modificaciones que ha ido recibiendo cada documento, aunque al igual que ocurría con Google Docs, la información que se presenta no es tan completa como la de la wiki. El si es suficiente o no dependerá, como siempre, de lo que cada uno busque, y de los objetivos que se haya planteado.

Blogs, microblogs y educación

La semana pasada terminamos en el Máster de Formación de Profesorado el tema dedicado a los blogs. Mi objetivo, en este tema como en todos los demás, es sencillamente presentar en clase una herramienta, y discutir entre todos sus posibles aplicaciones al mundo de la enseñanza, valorando tanto sus pros como sus contras. Siempre insisto en que una misma herramienta puede ser muy útil para un profesor y perfectamente inservible para otro, sin que ello haga que uno sea mejor profesor que el otro. Cada uno tenemos nuestra forma de afrontar la docencia, nuestra filosofía, y nos podemos sentir cómodos con unas herramientas u otras. El objetivo no es, ni debe ser, aplicar en nuestra docencia todas las posibles tecnologías habidas y por haber, sino disponer de un abanico lo más amplio posible de herramientas para poder aquella o aquellas que mejor se adapten a nuestras necesidades.

Pues bien, personalmente veo el blog como una versión actualizada del portafolio de aula de toda la vida, últimamente tan de moda, en el que alumno va relatando todo su andar por el proceso de enseñanza-aprendizaje, los problemas que se ha ido encontrando, cómo los ha ido superando, y la evolución que ha seguido durante el curso. Un blog no es más que esto, una sucesión temporal de reflexiones, trabajos, problemas, pero en formato electrónico.

No obstante el blog tiene la ventaja, siempre desde mi punto de vista, de ser visible no solo por el profesor, sino también por todos los estudiantes, lo cual favorece la interacción, los comentarios, el debate. Todo esto nos ayuda a centrar el aprendizaje en el estudiante, a fomentar la creatividad y el trabajo colaborativo, y un montón de palabras más de esas que tanto nos gustan. El trabajo se puede organizar de multitud de formas: blogs de profesor, blogs comunes entre profesor y alumnos, blogs individuales de alumnos, etc. La primera, la del blog del profesor, ha sido la que más “simpatías” generó en el debate.

También hablamos de los problemas que pueden surgir, que si bien no deben servirnos como excusa, sí que deben ser tenidos en cuenta para evitar cualquier sorpresa desagradable. Temas como el filtrado de contenidos, la minoría de edad o la preocupación sobre la necesidad de permisos paternos centraron el debate en este punto. La evaluación, por supuesto, también tuvo un hueco en el debate. ¿Cómo debemos evaluar la actividad del estudiante en el blog? ¿Se evalúan las entradas o también los comentarios? ¿Debe plantearse el blog solo como una actividad “extra”, para subir nota? ¿Se debe obligar al estudiante a mantener un ritmo de publicación constante, o mínimo? Las opiniones fueron muy variadas, y entramos, cómo no, en el terreno de las competencias, y cómo en función de cuáles queramos o debamos desarrollar, así debemos plantear nuestra metodología, y nuestro sistema de evaluación y calificación.

Por último, hablamos en clase de un primo del blog, el microblog, y en particular del twitter. En este caso tengo que reconocer que me cuesta encontrar el hueco del twitter en la educación, y lo mismo nos pasó en clase. Creo que es una herramienta que puede resultar muy útil para que el profesor distribuya avisos o recordatorios relacionados con la clase, pero todos los ejemplos que he leído que intentan llevarlo un poco más allá no han terminado de convencerme, y tampoco lo han hecho al grupo de clase.

Esta semana hemos empezado con las wikis. Pero eso es otro tema.

(Imagen: juncadella.net)

Blogs de FPS

Bueno, pues tal y como había prometido, aunque con más retraso del previsto, aquí va la lista de los blogs de los estudiantes de la especialidad de Tecnología del Máster en Formación del Profesorado de E.S.O., Bachillerato, F.P., y enseñanza de idiomas.

Así cualquiera puede presumir de alumnos:

Suerte y ánimo a todos en esta andadura.

(Imagen: Flickr)

Blogs de audio digital

Como ya he comentado en un post anterior, en la asignatura de “Introducción al Audio Digital” pido a mis alumnos que creen un blog relacionado con la temática de la asignatura. Pues bien, aquí están, todos juntitos, a modo de presentación en sociedad. Su calidad es sorprendente, en muchos casos seguramente bastante por encima de la de éste que ahora les cita.

Enhorabuena a todos por el trabajo, mucho ánimo y a seguir así.

PS.- En breve, en cuanto les eche el lazo a los que todavía se resisten, los blogs del Máster.