Espero que paséis unas muy felices fiestas. Para todos, mis mejores deseos.

Espero que paséis unas muy felices fiestas. Para todos, mis mejores deseos.

Me ha llegado vía Facebook el siguiente video, en el que se muestra de forma muy gráfica hasta qué punto somos sensibles a la armonía musical. La armonía musical se puede definir como la “ciencia que enseña a constituir los acordes y que sugiere la manera de combinarlos en la manera más equilibrada, consiguiendo así sensaciones de relajación, sosiego (armonía consonante), y de tensa e hiriente (armonía disonante)” (Wikipedia dixit)
En el video podemos escuchar un fragmento del Requiem de Mozart a la vez que se muestra el acorde que está sonando y la sensación parece querer transmitirnos. Merece la pena dedicarle los 3 minutos que dura el video.
Los símbolos que aparece en el video denotan a cada uno de los acordes que se escuchan. Si por ejemplo estamos en la clave de Do Mayor, el I representa al acorde Do Mayor, el II al Re, el III al Mi y así sucesivamente.
Benjamin Zander es, además de director de orquesta, profesor y un comunicador fuera de serie. La charla del video trata, en principio, sobre el liderazgo. Un líder se caracteriza, según Zander, en que “no duda ni por un momento de la capacidad de la gente a la que lidera de realizar lo que sea que él esté soñando”. Y añade “mi trabajo [de director de orquesta] es despertar capacidades en otra gente”.
Un profesor, al igual que un director de orquesta, debe ser capaz de motivar y despertar las capacidades y las habilidades de sus estudiantes. Personalmente me cuesta ver a un profesor como un líder, salvo que entendamos un líder como un orientador (Diccionario de la RAE).
¿Y qué tiene que ver la música con todo esto? Pues bien, para explicar sus ideas, Zander hace uso de una herramienta que conoce a la perfección, y que le apasiona, como es la música clásica. Me encanta ver la facilidad con la que hace que un tema aparentemente complejo y técnico, como es el análisis de una pieza de música clásica, sea accesible a cualquiera. Esto es algo que a cualquier profesor le resultará muy conocido: ¿Cómo hago para que los conceptos que intento explicar, muchas veces abstractos y nada triviales, resulten accesibles y comprensibles a mis estudiantes? ¿Cómo puedo conseguir “llegar” mejor a ellos?
Lo que para el profesor resulta sencillo y evidente, la mayor parte de las veces no lo es para el alumno. Hay por tanto que ser capaz de ponerse al nivel de los estudiantes, para, a partir de ese punto, acompañarles durante todo el resto del proceso. De nada vale dominar una asignatura de principio a fin si luego no somos capaces de llegar a nuestros estudiantes. Estaremos, en todo caso, dando charlas técnicamente impecables, pero no dando clase.
Es por esto que valoro tanto la capacidad de Zander de ponerse al nivel de su público, hacerles entender por qué está cada nota donde está, y enseñarles a escuchar (no sólo a oír) y a sentir esta pieza de piano. Después de ver la charla dan ganas de salir de salir de casa a comprarse el disco.
Hablando de la pieza que interpreta, dice Zander que “para unir el Si con el Mi, tengo que dejar de pensar en cada una de las notas e intentar pensar en el largo camino que va desde el Si hasta el Mi”. Esto, que viene a querer decir “que los árboles no nos impidan ver el bosque”, es lo que debemos intentar que consigan nuestros alumnos. ¿Cómo saber si lo estamos consiguiendo? Para eso hay que ver la charla hasta el final.
Por cierto, la pieza que interpreta es el Preludio en Mi menor (Op. 28, No. 4) de Chopin.
Esta semana comenzaremos a trabajar con las WebQuest en las clases del Máster de Formación de Profesorado. Las WebQuest son una herramienta didáctica muy de moda en los últimos años, y consisten, en palabras de su creador Bernie Dodge, en una “actividad orientada a la investigación donde toda o casi toda la información que se utiliza procede de recursos de la Web”. Tienen la ventaja de que permiten trabajar competencias transversales como el manejo de información o la competencia TIC. Además presentan una estructura constructivista, en la que el estudiante debe transformar la información que encuentra y entenderla, y se enfrenta a la realización de una tarea del “mundo real”, con el componente de motivación que ello conlleva.
Las WebQuest se construyen alrededor de una tarea atractiva que motive al estudiante para hacer algo con la información, implicando procesos de pensamiento superior, y no limitándose a responder preguntas o copiar el contenido de la web. Para llegar a este resultado final, al estudiante se le deben proponer una serie de pasos o proceso a seguir así como unos cuantos recursos en los que podrá encontrar la información necesaria. Por último es importante describir la forma en la que se va a realizar la evaluación y exponer unas conclusiones que recojan todo lo aprendido y cierren completamente el círculo.
Originalmente además las WebQuest son actividades en grupo y por roles, aunque también se pueden diseñar para trabajo individual. Dentro de cada grupo cada estudiante adopta un rol predeterminado distinto al de sus compañeros, de forma que el trabajo se realiza de forma colaborativa.
En cuanto a cómo enfocar las clases en el Máster para explicar esta herramienta, la mejor opción que se me ocurrió es un tanto recursiva: crear una WebQuest en la que la tarea consista en aprender a crear WebQuests. Como herramienta para publicar la página web una alternativa muy cómoda es Google Sites, aunque por supuesto cualquier otro editor o servicio que permita crear una página Web nos serviría.
Seguramente casi todos estamos de acuerdo en que no hay nada como escuchar la música en directo. Sin embargo esto no es siempre posible y por ello una buena grabación es de gran importancia para poder escuchar nuestras canciones favoritas en cualquier momento y lugar. Vamos a remontarnos 150 años, a la época en la que se realizaron las primeras grabaciones musicales.

Fonoautógrafo
El primer dispositivo del que se tiene constancia que fuese capaz de grabar sonidos es el fonoautógrafo, inventado por el francés Édouard-Leon Scott y patentado en 1857. Este dispositivo recogía las ondas sonoras a través de un cuerno y las conducía hasta una membrana a la que estaba atada una pequeña pluma. Ésta “dibujaba” el sonido en algún tipo de material como cristal ahumado o sencillamente papel. Su único problema era que después de grabar el sonido no era capaz de reproducirlo, y por ello no pasó de considerarse una curiosidad de laboratorio, eso sí, útil para el estudio de la acústica.
Caprichos del destino, Édouard-Leon Scott nunca llegó a sacar provecho económico de su invento, y pasó el resto de su vida como librero en París.
Como curiosidad, en 2008 un grupo de científicos tomaron los fonoautogramas que se conservaban en la oficina de Patentes de la Academia Francesa, los escanearon con un sistema desarrollado por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y posteriormente consiguieron traducir las imágenes a sonidos audibles. Uno de ellos, grabado en 1860, consistía en un pequeño fragmento de la melodía “Au clair de la lune” y es la primera grabación conocida que se ha podido reproducir:

Fonógrafo de Edison
Sigamos avanzando. Resulta curioso que para poder disponer de un equipo capaz no solo de grabar sino también de reproducir el sonido hubiese que esperar 20 años, hasta 1877, cuando Tomas Alva Edison presentó el fonógrafo reproduciendo la ya famosa canción de “Mary had a little lamb”. El fonógrafo convertía las ondas sonoras en vibraciones capaces de mover una aguja que van haciendo surcos en un cilindro inicialmente de cartón cubierto de estaño. Para reproducir el sonido no había más que realizar el proceso inverso.
¿Cómo se le daba vueltas al cilindro? Al principio era sencillamente a pedales, aunque pronto se pasó a utilizar un sistema manual de cuerda, similar al de los relojes, accionado con una manivela, y con un sistema de contrapesos para controlar la velocidad. Los avances se van sucediendo, y se consigue construir un cilindro con una capacidad para grabar ¡4 minutos! de sonido. Además, las primeras grabaciones tenían que hacerse de forma individual, ya que no se podían hacer copias del cilindro original. Esto quiere decir que los artistas tenían que repetir las tomas tantas veces como copias quisiesen grabar o bien usar varios fonógrafos que grabasen a la vez.
El siguiente documental nos explica cómo funcionaba el fonógrafo de Edison:
A partir de este momento se empezó a experimentar con distintos materiales materiales como la baquelita o el diamante para aumentar la calidad y la robustez de la grabación, y diez años después, Emile Berliner, un ingeniero alemán, tuvo la feliz idea de cambiar el soporte cilíndrico por uno plano, con lo que se mejora la posición de la aguja y con ello la calidad del registro del sonido. Es el nacimiento del gramófono.
Al principio el gramófono no triunfó, ya que la calidad del sonido de los primeros discos, fabricados de goma endurecida, era peor que la del fonógrafo. Sin embargo este problema se solventó, gracias al uso de materiales como el actual vinilo, y terminó imponiéndose gracias a su menor coste de producción (la producción de grabaciones de fonógrafo en masa era un proceso mucho más complejo), y a que su mecanismo era más sencillo, barato y robusto que el del fonógrafo. No obstante el fonógrafo tenía una ventaja sobre el gramófono, y es que permitía que cualquiera pudiese grabar sus propios cilindros, algo que ni el gramófono ni los discos de vinilo que vinieron después ofrecieron.
Gracias a todo esto hoy podemos escuchar pequeñas joyas que de otro modo se habrían perdido, como la voz del último castrato, grabada en 1902:
A partir de aquí llegaron los tocadiscos, la grabación en estéreo, los soportes magnéticos, etc. Pero todo eso lo dejamos para otra ocasión.
(Imágenes: Wikipedia)
Para quien no lo conozca, Google Académico (o Google Scholar, en inglés) es una versión del buscador de Google pensada para la búsqueda de bibliografía especializada: artículos, actas de congresos, tesis, etc.
Hace unos días este buscador ha añadido la posibilidad de crear perfiles personales en los que se incluyan todas las publicaciones de un autor así como las citas recibidas, e incluso el últimamente tan de moda índice h.
Para crear tu propio perfil lo primero es tener una cuenta en Google (i.e. una dirección de correo de GMail). Si ya la tienes, basta con ir a esta página. Se te pedirá que introduzcas tu nombre, lugar de trabajo y temas de interés, y te mostrará una lista de artículos que considera que son tuyos. En mi caso fue necesario pulir un poco esta lista, ya que algunos no eran míos, y otros aparecían repetidos pero en general el proceso fue bastante cómodo. En el siguiente paso se te muestra tu perfil, que si quieres puedes hacer público para que cuando alguien busque por tu nombre en Google Académico aparezca un enlace a él. A partir de aquí es posible dejar que Google se encargue de actualizar tu perfil de forma automática con nuevas publicaciones, o añadirlas a mano, editar las que hay, etc.
¿Qué tiene que ver la música con el código fuente de un programa? Desde hace tiempo hay gente que, en contraposición con las grandes producciones audiovisuales que consumen montones de memoria y ciclos de procesador, “compite” por generar programas capaces de realizar animaciones o reproducir música con el mínimo número de memoria posible. Estamos hablando de programas de entre 4K y 64 K de memoria que tienen como objetivo conseguir las representaciones audiovisuales lo más completas posible. Las técnicas de programación se fueron perfeccionando con el tiempo, y se llegaron a conseguir resultados francamente impresionantes con mucha menos memoria. El siguiente video es un ejemplo de este tipo de programas, que en este caso sólo ocupa 256 bytes.
Una vez conseguido este reto, muchos programadores proclamaron que los “256 bytes son los nuevos 4K” y se lanzaron a desarrollar programas con mucha menos memoria, con el objetivo de llegar a los 16 bytes de memoria. Para llegar a este límite se suelen utilizar plataformas como el Commodore 64, que permiten generar ficheros ejecutables sin apenas cabeceras y con muy poco código superfluo. Un ejemplo de programa de 23 bytes es el siguiente video, que no resulta tan atractivo visualmente como el anterior, pero sí consigue generar ciertos patrones de sonidos.
Pues bien, hace algún tiempo, un programador finlandés decidió dar un pequeño paso más allá, consistente en generar música con una sola línea de código C. Un programa tan simple como for(;;) putchar(t++) produce una señal en forma de diente de sierra de 31.25 Hz de frecuencia. Basta multiplicar por 2 la t (t++*2) para que suene una octava más alto y a partir de ahí sólo queda experimentar.
El siguiente video muestra varios ejemplos de lo que se puede hacer con sólo una línea de código:
También se pueden ver la segunda y la tercera parte del video con más ejemplos todavía.
Este tipo de sonidos tienen un ritmo que no nos resulta extraño debido a que en la música occidental los compases binarios son muy habituales. En particular, lo sintetizadores suelen utilizar este tipo de estructuras por simplicidad, y así es normal encontrarse con que cuatro pulsaciones formen un compás, y cuatro compases un patrón. Un ejemplo muy gráfico de cómo este tipo de estructura binarias son capaces de generar ritmos que nos resultan familiares es el siguiente video:
Si quieres experimentar un poco sin necesidad de compilador ni nada por el estilo, prueba esta herramienta javascript en la que basta con introducir el código que se quiere probar y ella ya se encarga de generar el sonido correspondiente. Un código tan simple como t&t>>8 ya es capaz de producir un patrón rítmico bastante interesante. Otro ejemplo que merece la pena probar es:
t>>6^t&0×25|t+(t^t>>11) -t*((t%24?2:6)&t>>11)^t<<1 &(t&0×256?t>>4:t>>10)
El proceso hasta el momento se basa en ensayo-error, y aunque los resultados pueden llegar a ser sorprendentes, falta todavía encontrar un método más sistemático que permita no trabajar a ciegas.
(Vía: Countercomplex)
La relación entre la música y la ciencia es a veces mucho más estrecha de lo que pensamos. Para demostrarlo, hace algún tiempo que desde la FECYT crearon una lista de reproducción pública para Spotify en la que van incluyendo canciones que de una u otra manera (algunas muy cogidas por los pelos) tienen relación o hacen mención a algo relacionado con la ciencia.
Como muestra, un video del grupo They might be giants, de los que ya había publicado algo hace algún tiempo:
Si quieres escuchar la lista completa (ahora mismo incluye 96 canciones), aquí tienes el enlace para Spotify.
En un interesante artículo, Steve Wheeler expone cuatro razones por las que cualquier profesor debería tener un blog. Voy a tomarme la libertad de exponer estas cuatro razones y comentarlas brevemente desde mi punto de vista.
Por si estas cuatro razones fueran poco, me voy a permitir exponer alguna más que se me ha venido a la cabeza al reflexionar sobre el artículo:
Además de todo lo anterior, los estudiantes del máster de profesorado me han dado unas cuantas ideas más a través de sus respectivos blogs que me apetece recoger aunque sea muy brevemente:
Las galerías de lo susurros son curiosidades acústicas que se producen en recintos abovedados o con paredes con forma cóncava. El efecto que se produce es que cuando una persona susurra en un punto de la sala, este susurro es apenas audible para puntos cercanos a este hablante, pero un oyente situado en ciertos puntos de la sala será capaz de escuchar perfectamente el sonido emitido.

Catedral de San Pablo, Londres
El típico ejemplo de este tipo de salas es la catedral de San Pablo de Londres. En la parte alta de la cúpula principal hay un corredor circular en el que se puede apreciar perfectamente este fenómeno. Esta sala es la que da nombre al fenómeno, y fue estudiada por Lord Rayleigh, quien entre 1910 y 1915 publicó una serie de artículos en los que intentaba explicar de forma cuantitativa el fenómeno.
¿Qué es lo que sucede en esta sala? De forma intuitiva, podemos ver que si tenemos una sala con forma circular como la de la figura y emitimos un sonido cerca de la pared, dicho sonido se propagará por el perímetro de la misma, y será perfectamente audible en el extremo diametralmente opuesto de la sala pero no en el centro de la misma. En la imagen se muestra cómo se propaga el sonido desde la fuente sonora A hasta el receptor B, y la línea de puntos indica la zona en la que el nivel del sonido es superior a lo normal. Cuanto más susurremos y más en paralelo a la pared hablemos más notable será el efecto. Esto se debe a que cuando susurramos, nuestra voz es más directiva (se dispersa menos hacia los lados), y al hablar paralelos a la pared dirigimos la voz precisamente en la dirección que más nos interesa para que recorra el perímetro de la sala.
Por supuesto, todo esto también ocurre si lo que es curvo es el techo en lugar de las paredes. Uno de los más ejemplos más conocidos de galería de los susurros en la que el responsable del efecto es la forma del techo está en la Grand Central Terminal de Nueva York. En este video se puede ver el efecto:
Pero no hace falta irse tan lejos para encontrar ejemplos. En España quizás los más conocidos son la galería de los secretos de el Monasterio del Escorial, o la sala de los secretos de la Alhambra de Granada, situada en los sótanos de la Sala de Dos Hermanas.

Otro efecto muy parecido al anterior es el de las focalizaciones. En el caso de que tengamos una sala con superficies cóncavas como la de la figura de la derecha, lo que ocurrirá es que el sonido emitido en uno de los focos de la curva se propaga al otro foco. Por tanto, dos personas situadas cada una en uno de los focos de la elipse pueden mantener una conversación sin que en el resto de la sala se oiga prácticamente nada.

Un ejemplo de este tipo de estructuras puede ser un andén de metro en el que la bóveda del techo tenga esta forma. En este caso es posible oír el sonido que emite una persona en un anden desde el anden contrario gracias a la que el sonido reflejado desde el techo se dirigirá al foco de la curva.

Royal Albert Hall, Londres
En muchos casos esto deja de ser una curiosidad para convertiste en un gran problema. Un ejemplo tristemente famoso es el Royal Albert Hall de Londres, que en el momento de su inauguración en 1871 presentaba muchos problemas de sonido debido a su enorme cúpula. Fue necesaria una gran remodelación de la sala durante los años 60 para solucionar definitivamente el problema. La solución no fue sencilla, e implicó, entre otras cosas, la colocación de 134 difusores convexos (comúnmente conocidos como los platillos volantes) que cuelgan de la cúpula.

Esquema aproximado de la planta del Philarmonic Hall, Nueva York
Otro ejemplo de problema acústico ocurrió en el Philarmonic Hall (actualmente Avery Fisher Hall) de Nueva York, inaugurado en 1962. Esta sala se suele considerar el desastre acústico más grande del siglo XX. Uno de los muchos defectos que tenía la sala era que la pared del fondo era cóncava, tanto en planta como en sección, lo que provocaba ecos en la zona del escenario. Además, las paredes laterales también eran curvas, ocasionando graves problemas de focalización del sonido en algunas zonas de la audiencia. Fue necesario reformar a fondo la sala, eliminando las superficies cóncavas para mejorar su acústica. Finalmente la sala se reconstruyó completamente con forma rectangular y se reabrió en 1976.