Cómo fotografiar gotas de agua

Las fotografías de gotas de agua siempre resultan espectaculares, y la verdad es que no son tan complicadas de realizar como parece. Ahora que se acercan las vacaciones de semana santa es un buen momento para tener un poco más de tiempo libre y aprovechar para realizar este tipo de proyectos.

El equipo que necesitamos es el siguiente:

  • La cámara de fotos. Claro, si vamos a hacer fotos, hace falta la cámara. No es necesario que sea una cámara super profesional, pero sí que permita seleccionar los ajustes manualmente, y si además tiene un modo de disparo en ráfaga, mejor que mejor.
  • Trípode, ya que es muy importante mantener la cámara fija siempre en la misma posición durante todo el tiempo que estemos haciendo fotos, como veremos más adelante.
  • Flash. Aquí lo ideal es tener un flash externo, y si además tienes la posibilidad de dispararlo de forma remota, mejor. También te puedes apañar con el de la cámara, aunque los resultados van a ser peores.
  • Un barreño de agua. Tiene que tener la suficiente profundidad para que las gotas produzcan el efecto que deseamos. Si utilizas un plato o muy poca agua lo único que conseguirás serán salpicaduras. Yo por ejemplo utilizo un bol grande.
  • Un grifo o una bolsa de plástico pequeña. Yo utilizo una de las típicas para congelador a la que le hago un agujero para que caigan las gotas.
  • Algo para poner de fondo en la fotografía: un folio, una cartulina o similar. El color depende del efecto que queramos conseguir.
  • Algún objeto que nos ayude a enfocar. Yo utilizo un lápiz, aunque vale cualquier otra cosa.
  • Lo más importante: tiempo y paciencia.

Lo primero es montar todo el equipo tal y como se indica en la figura. La cartulina se coloca por detrás del barreño de agua de forma que obtengamos un fondo uniforme y además nos sirva como reflector para la luz del flash. La luz del flash cuanto más indirecta sea, mejor. Lo ideal es disponer el flash tal y como se muestra en la figura, a un lado del barreño y apuntando hacia la cartulina.

Si no dispones de un flash remoto puedes utilizar un flash externo apuntado hacia un lado, para que la luz no sea demasiado directa, y poner una cartulina también en ese lateral, para que actúe como reflector. Todas las fotos que acompañan esta entrada están hechas utilizando este método. También puedes aprovechar la luz de una ventana o cualquier otra fuente de luz potente para iluminar las gotas.

Para crear las gotas de agua hay varias opciones. Si dispones de suficiente espacio, puedes utilizar directamente un grifo ajustado para que gotee de forma muy lenta (1 gota por segundo o menos). Otra opción es utilizar una bolsa de plástico llena de agua a la que le haremos un agujero para que caigan las gotas. Lo importante en cualquier caso es que las gotas caigan siempre sobre el mismo sitio para que no tengamos que andar cambiando el enfoque de la cámara.

Por último, coloca la cámara sobre el trípode apuntando a la cubeta y comprueba que todo funciona correctamente.

Vamos ahora a configurar la cámara. El enfoque automático no nos sirve en este caso, ya que el agua no tiene suficiente contraste como para que el sistema de la cámara funcione bien, por lo que debemos configurar la cámara en el modo de enfoque manual.

Para enfocar correctamente lo más cómodo es que utilices algún tipo de objeto (yo utilizo el lápiz) y lo coloques en la superficie del agua justo en el punto en el que caen las gotas (por esto es importante que siempre caigan en el mismo sitio y utilizar un trípode para que el punto de enfoque no cambie). Puedes utilizar la punta del lápiz para enfocar correctamente con la cámara y luego ya retirarlo.

En cuanto a la configuración del tiempo de exposición y la apertura, yo recomiendo trabajar en el modo manual, fijando un tiempo lo suficientemente pequeño como para que congelemos la gota de agua (a partir de 1/200 funciona bien) y una apertura que fijaremos en función de la exposición y de la profundidad de campo que queramos conseguir (f/16 puede ser un buen punto de partida).

Con todo esto ya ha llegado el momento de hacer fotos. Si dispones de un disparador remoto, utilízalo, ya que así tendrás más precisión. Empieza a dejar caer las gotas y pulsa el botón de disparo cuando creas que la gota va a caer. Al principio resulta complicado, pero poco a poco verás que te vas acostumbrando y vas acertando cada vez más. Si tu cámara dispone de un modo de disparo en ráfaga puedes aprovecharlo para tener más oportunidades de acertar.

A partir de este momento se trata de experimentar. Las formas de las gotas dependen mucho del instante preciso en el que las pilles pero también de la altura desde la que caen y de la profundidad y la forma del barreño de agua.

Puedes probar también con gotas de leche en lugar de agua, a cambiar la posición de la iluminación, a dejar caer dos gotas a la vez en distintos puntos, etc.

Por si resulta de utilidad, y para terminar de aclarar todas las dudas, puedes ver este vídeo, en el que se explica con detalle todo el proceso.

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