Canciones pegadizas

¿A quién no le ha pasado? Un día, de repente, se te mete en la cabeza una canción, una melodía, y no hay manera de que salga de ahí, da igual si te gusta o no. ¿Qué hace que una canción produzca este efecto? ¿Por qué unas lo consiguen, y otras no?

Aprovechando que estamos en una época del año especialmente delicada en este sentido, vamos a intentar entender algo mejor este efecto.

Las canciones pegadizas, también conocidas como “Earworms” (traducción literal del alemán “ohrwurms“), afectan en algún momento de la vida al 98% de la población. Por cierto, que nadie me pregunte qué tienen que ver los gusanos (worms) con todo esto. La culpa se la echáis a los alemanes, que fueron los que inventaron la palabra…

En general se sabe bastante poco sobre las razones que hacen que una canción se nos quede pegada y se repita una y otra vez en nuestra cabeza. Una metáfora que nos puede servir para entenderlo es imaginar que lo que sucede es que hay canciones, o trozos de canciones, capaces de excitar nuestro cerebro de forma anómala, como si un trozo en concreto hiciese que nos “pique” el cerebro, y repetirlo una y otra vez hasta la saciedad es la forma que tenemos de “rascarnos”.

En general, las canciones más susceptibles de resultar pegadizas, se caracterizan por ser muy repetitivas, tremendamente simples, y con frecuentes cambios bruscos de ritmo. Vamos, lo que viene a ser casi cualquier canción pop. Otros datos más curiosos indican que las mujeres son más propensas a sufrir estas canciones pegadizas que los hombres, y que lo mismo sucede con músicos y no músicos.

En otro estudio se da lo que podría ser el retrato robot de una canción pegadiza:

  • Canciones repetitivas con muchos la-la-las o similar.
  • Normalmente la parte que funciona es el estribillo de la canción
  • Canciones simples con letras alegres
  • Es más fácil que ocurra cuando la persona está contenta y realizando alguna actividad no intelectual, como caminar.

En cualquier caso no existe una regla de oro para crear canciones pegadizas. Se intentó hacer un ranking de las canciones más pegadizas, y el resultado obtenido fue que la número uno siempre pertenecía a la categoría de “otras”. El que una canción resulte pegadiza o no depende por tanto fundamentalmente del individuo que la escuche.

¿Y cómo podemos sacarnos de la cabeza esa canción que nos atormenta? Pues malamente. Todos hemos experimentado que cuanto más intentas quitarte la canción de la cabeza, peor (esto no es más que una secuencia de lo contraproducente que puede ser la supresión en según qué casos).

A veces, la canción está en nuestra cabeza porque no somos capaces de recordar con exactitud la letra o el final de la canción. En estos casos escuchar la canción original puede ayudar a que se nos vaya de la cabeza. Otras técnicas como la de reemplazar la canción por otra, tampoco parecen funcionar.

Todo esto también tiene su lado positivo: artistas como Neil Young han declarado que se dedicaron a la música porque no podían quitarse canciones de la cabeza, y necesitaban darles salida de algún modo.

Si quieres saber más:

(Imagen: fauquier)

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