En béisbol, cuando el lanzador lanza la bola, ésta viaja a unos 120 km/h, girando en un ángulo oblicuo a unas 1500 rpm. Esto implica que la bola tarda unos 0.6 segundos en llegar desde el lanzador hasta el bateador, tiempo durante el que la bola realiza un total de unos 13 giros completos.

El giro de la bola genera un efecto físico y otro perceptual. El primero sucede porque la rotación de la bola crea una deflexión en la trayectoria de la bola. El efecto perceptual surge porque la deflexión de la bola debería ser gradual, pero desde el punto de vista del bateador parece ocurrir un cambio brusco en la posición de la bola.

La siguiente ilusión óptica pretende simular este efecto, que parece estar relacionado con las diferencias psicológicas entre la visión central y la periférica:

  1. Cuando se mira el círculo gris de frente, éste parece moverse verticalmente.
  2. Cuando se mira a la derecha de la pantalla, de modo que el círculo gris quede en la periferia de nuestra visión, el círculo parece moverse de forma oblicua.
  3. Si se mira primero a la derecha de la pantalla y luego se mira directamente al círculo, éste parece cambiar de golpe de un movimiento oblicuo a uno vertical.

El cambio brusco en la dirección del paso 3 es el equivalente al que ocurre en el beisbol. Desde el punto de vista del bateador, cuando la bola está en la mano del lanzador, su ángulo visual es de sólo 0.23º, mientras que cuando está a un metro, su ángulo visual es de 6.89º. Esto hace que, aunque el bateador fije su mirada en el centro de la bola, según avanza cada vez es mayor la porción de la bola que cae fuera de su campo de visión central, lo que produce el efecto. Además, cualquier pequeño movimiento del bateador incrementa el efecto.

(Vía: Best illusion of the year)